
La recientemente pasada fecha de conmemoración de un aniversario más del Día Internacional del Agua, nos recuerda entre sus postulados, que es estrictamente necesario contar con todas las regulaciones necesarias que preserven el carácter de bien social de este recurso hídrico, por ello, y dentro de este contexto, no dejaremos de estar atentos al curso que sigue la tramitación del proyecto de Ley para el agua potable rural, donde se hicieron partícipes con grandes dificultades, todos los dirigentes nacionales que se trasladan de un punto a otro del país, no dejando de faltar nunca a cada una de las citas a las cuales convocaba la autoridad, y que hoy presenta una extrema lentitud en su normal tramitación.
Se requiere de una ley limpia, tal como se concibió inicialmente en el trabajo desarrollado por dirigentes y autoridades, por lo que estaremos atentos a las presiones que pudieren haber para cambiar el espíritu de este marco jurídico.
Esto representa el gran trabajo realizado por todas las distintas agrupaciones del país a través de largos años, sólo con la finalidad de buscar respuestas y conseguir voluntades que vuelvan su mirada a estos sectores rurales, muchas veces postergados y no considerados en las políticas habituales de desarrollo del resto del país. Mencionamos esto, sólo con el ánimo de seguir caminando juntos: autoridades y ciudadanos comunes y corrientes en pos del bienestar social.
Desde nuestra perspectiva, aunque suene majadero indicarlo, autoridades, dirigentes y trabajadores coincidimos en que el Programa de Agua Potable Rural es y ha sido uno de los más exitosos de estas últimas cuatro décadas.
Hoy, este programa cumple más de 43 años, hemos visto la huella de la modernidad por doquier, avances tecnológicos sorprendentes, avances en materia de regulaciones de todo tipo, acceso a la información con sólo un clic, acceso al conocimiento, etc., y este sector del agua potable rural, que representa a un 10% de los habitantes de este país, no tiene aún un marco regulatorio claro que permita el desarrollo sostenible de estos pequeños operadores y por consiguiente de sus comunidades.
En nuestras regiones, aún recordamos los años ’90, fueron años difíciles y también muy carentes de capacitación, información y contacto con la autoridad, es por ello que hoy APLAUDIMOS, si, por cierto, celebramos el hecho de que un “PROYECTO DE LEY” sea hoy en día el producto de un mancomunado esfuerzo entre autoridades y representantes de Comités y Cooperativas de Agua Potable, la autoridad recoge la iniciativa, pone a disposición de las llamadas mesas de trabajo a sus profesionales y en conjunto se logra este ansiado marco que regulará a los futuros Servicios Sanitarios Rurales y esto se agradece profundamente.
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Falta de Información.
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Falta de profesionalización.
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Gran ausencia de tecnologías aplicadas a los procesos administrativos o de gestión.
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No se emplean herramientas de planificación y control.
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Canales poco expeditos para plantear problemas a las autoridades
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Preocupación por la solicitud de Concesión de algunos servicios por parte de Empresas Sanitarias.
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Necesidad de un marco regulatorio.
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Conflictos con las unidades técnicas.
Que queremos obtener:
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Una mayor apertura de parte de la autoridad para generar a su vez una participación activa en todas las políticas que en adelante se definan para nuestro sector.
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El compromiso de la autoridad por mantener el espíritu que dio origen al Programa de Agua Potable Rural.
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Una posición clara y concluyente respecto del destino que dará a las inversiones que el Fisco ha desarrollado en las localidades rurales.
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Que en el presupuesto que año a año es discutido en el poder legislativo sean incorporados por ley los recursos que los Servicios requieren para asegurarle su continuidad y sustentabilidad.
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Que cada región forme sus asociaciones provinciales o regionales de modo que sus representantes tengan participación en la mesa nacional – FENAPRU.
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Creemos que no es posible la aplicación de los mismos criterios o políticas que se aplican a todas las regiones, algunas son absolutamente distintas. Hay sectores en regiones extremas del país, como en la Duodécima, que con el criterio de 15 u 8 casas por kilómetro, por ejemplo, (para dotar de agua potable a una comunidad), no tendrán jamás la posibilidad de contar con este básico elemento.
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Pensar que no se debe arrebatar estos sistemas a las comunidades que por años se han hecho cargo de la explotación del agua potable de sus localidades, aduciendo e indicando que las personas, no están preparadas para enfrentar un desafío de tal magnitud, como el que se nos presenta, sin nunca haber intentado antes o tratado en la actualidad, disminuir la brecha tecnológica que nos separa de las empresas sanitarias, por ejemplo.
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Realizar todos los esfuerzos necesarios que nos conduzcan a la implementación de todos los adelantos tecnológicos que permitan entregar los conocimientos y capacidades para enfrentar este desafío mayúsculo que se nos viene encima.
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Manifestar nuestra gran preocupación, por la gravedad de algunos hechos, que dicen relación con la grave falta de agua existente en algunas regiones de nuestro país y que afectan directamente a las localidades rurales donde muchas veces los derechos de las comunidades son vulnerados. A lo que hay que agregar que la propia naturaleza, afectada enormemente por la actividad del hombre, muestra su creciente impacto que incide directamente en las personas más desposeídas.
La misión de esta Federación, es hacerse partícipe en acrecentar el interés de la comunidad del agua potable rural y de la ciudadanía en general, en cuidar el recurso hídrico, para ello, empleará, para su difusión, las herramientas que están al alcance de muchas personas, las llamadas redes sociales, las nuevas tecnologías.
Finalmente, invitamos a nuestros parlamentarios a sumarse a la iniciativa de aprobar el Proyecto de Ley una vez que ingrese al parlamento.
Hacemos un llamado a todos los dirigentes a nivel nacional, a asociarse en sus respectivas regiones o directamente a la FENAPRU, y a no escatimar esfuerzos para lograr las metas y objetivos propuestos para enfrentar los próximos desafíos que nos impondrá este marco regulatorio.
FEDERACIÓN NACIONAL DE AGUA POTABLE RURAL
FENAPRU
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